Tras las huellas de Roma en la India
La fuente más interesante para seguir las huellas de Roma en la india es el Periplo de Mar Eritreo. Su edad original oscila según los eruditos, entre el 59 y el 62 dC (Schoff, the Periplus of the Erythrean Sea, 1912) o entre el 40 y el 70 dC (Lionel Casso, The periplus Maris Erythraei, 1980). En cualquier caso estamos ante un texto que, si bien atravesó por sucesivas malas traducciones en el siglos futuros, al menos sobrevivió.
La información que nos ofrece es de un valor incalculable. Un periplo es el nombre que se daba a numerosos escritos en época romana, que podríamos traducir como guías. De época imperial no nos han llegado mapas. A lo largo de una costa, lo que encontramos en los periplos (periplo del Ponto Euxino, periplo del mar Eritreo…) es la enumeración de lugares que se va encontrando el marino que ha proporcionado la información, pero éste en cuestión no solo es una mera enumeración geográfica de lugares sino una descripción de qué se puede comprar y qué se puede vender en cada puerto, si existen accidentes geográficos relevantes para no perderse o para no encallar. Y finalmente, una breve descripción de las gentes de cada lugar. Vamos, ¡una verdadera joya!
Eudoxo, el Colón del mundo antiguo

Cuenta el Periplo del mar Eritreo que fue Hípalo el primer navegante en atravesar el Océano Indico sin paradas y con velocidades que a Fernando Alonso le pondrían los pelos de punta (especialmente si se pusiera a los mandos de una de esas embarcaciones). De hecho, los vientos monzones recibieron en aquello época el nombre de Vientos Hípalos, en honor a su descrubridor.
Sin embargo, otra fuente histórica, la de Estrabón, otorga ese honor a otro gran navegante de la antigüedad llamado Eudoxo. Puede incluso que fueran la misma persona, o que viajaran en la misma expedición. En cualquier caso, se llame Eudoxo o Hípalos, sean el mismo o un capitán y su cartógrafo, lo cierto es que la historia merece ser contada. Porque aquel primer viaje a la India fue tan alucinante como el Viaje de Colón. No obstante, aunque el texto es de Estrabón, debo decir que él la cuenta con escepticismo. Porque la leyenda le llega de otro filósofo, llamado Poseidonio, cuyo texto no conocemos y Estrabón, primero la cuenta y luego la critica.
Primera expedición a la India. Año 118 a.C
Esta historia pertenece al libro II de Geografía de Estrabón. Capítulo III. Cuenta lo siguiente: Gobernaba en Egipto Ptolomeo VIII, que se autollamó Evergetes, pero pasó a la historia por su apodo: Fiscón, que quiere decir «barrigón». Los Ptolomeos ya tenían una buena infraestructura marítima por el Mar Rojo, incluso tenían construido un canal desde el Sinaí hasta el Nilo. Increíble pero cierto. El paso del Mar Rojo al Mediterráneo ya estaba inventado.
Según el amigo de Estrabón, en tiempos de Fiscón, los guardacostas egipcios descubrieron un naufragio en la costa arábiga con un solo superviviente. Resulta que este hombre era indio, lo cual llamó su atención y, según el relato «le atendieron bien». Durante su recuperación, aprendió un poco de griego y explicó que su barco se había desviado por una fuerte tormenta. La noticia era fabulosa, porque los Ptolomeos llevaban siglos accediendo al mercado de Asia a través de caravaneros persas y árabes que ponían precios prohibitivos. El náufrago fue llevado a la corte del Ptolomeo VIII, le contó su historia y el faraón decidió organizar una expedición para encontrar esa ruta directa sin escalas . El mando de la expedición fue encargado a Eudoxo.
A Euxodo le dedicaré muy pronto un post solo para él, porque al igual que Colón, fue un marino que cambió el mundo. Encontró la ruta a la India, regresó con presentes para el faraón. Pasó de la gloria al fracaso, le quitaron sus derechos. Obtuvo luego el favor de Cleopatra III, la reina que sucedió a Fiscón. Ella le dio fondos para un segundo viaje (la Isabel faraona, sin duda). En la vuelta, acabó al sur de Etiopía, donde encontró un pecio de un antiguo barco gaditano y se preguntó: ¿qué pinta un barco gaditano en Etiopía? Así que se puso un nuevo reto: circunvalar Africa. Lo intentó en dos ocasiones y sus huellas se pierden en Canarias, pasando el invierno mientras esparaba vientos que le permitieran de encontrar… ¡una nueva ruta a la India! Y no lo digo yo, que lo dice Estrabón.
El comercio con los reinos tamiles



Volviendo al asunto que nos ocupa, cuando Roma convirtió a Egipto en una provincia, no desaprovechó la oportunidad de potenciar la rutas a la India. Mejoró los puertos del mar Rojo: Arsinoe, Myos Hormos y Berenice. Agrandó el canal de los faraones (precursor del canal de Suez), conocido en tiempos deTrajano como «el camino del emperador». Así nació un tráfico intenso de mercantes yendo y viniendo, recalando en multitud de puertos desde Alejandría hasta Bangladesh. Nació así la necesidad de crear guías para navegantes. Nació así «el Periplo del Mar Eritreo«, del cual se puede leer aquí un buen artículo sobre su propia intrahistoria.
También aseguraron con legiones y castillos las rutas caravaneras. Estas atravesaban el desierto desde Myos Hormos y desde Berenice hasta el puerto de Koptos, cerca de Tebas (actual Luxor). La ingeniería naval romana no fue superada hasta el XV y contaban incluso con graneleros (barcos de contenedores). La ingeniería de caminos, canales y puertos no fue superada en Europa hasta el siglo XVIII. Con tales avances tecnológicos, Roma hizo en el Indico lo que España en el Atlántico. Lo convirtió en una intensa ruta comercial que traía en cantidades industriales todo tipo de productos asiáticos. Los más codiciados fueron: pimienta, malabanthrum (laurel indio para cosmética), muselina (tela para vestidos de lujo), marfil, perlas, coral, antimonio, carey (concha de tortuga), seda de la China y nardos (para perfumería) solo por nombrar algunos.
En la costa que hoy conocemos perteneciente a India (de las huellas romanas en el Indo y Paksitan me ocuparé otro día), había dos lugares principales para el comercio: Barygaza (hoy Bharuch), en el actual estado de Guyarat y los reinos tamiles del sur, que ellos llamaban «la costa damirica». En tales lugares construyeron templos, edificios y muy posiblemente alguna colonia de romanos. De hecho, solo se podía viajar en un momento específico del año y volver en otro. Los puertos más importantes para ellos en esta región son: Muziris (actual Pattanam), en el reino Chera; Kolchi, cerca de Comari (actual Comorín), en el reino pandya; y Arikamedu (hoy Ponducherry), en el reino Chola.
La independencia de la India supuso muchas cosas buenas para el país, sin duda, pero también una nacionalización política que llevó a las autoridades a ningunear cualquier huella europea en su suelo. De modo que no solo es rechazado el periodo británico, sino también hispanoportugués, el romano y el helénico. Curiosamente, no sienten tanto rechazo a los mogoles, habida cuenta de la sobreexplotación que hacen del Taj Majal. Hoy día muchos historiadores y arqueólogos indios lamentan la falta de financiación para rescatar las huellas que los romanos dejaron en su territorio. Aquí se puede leer un artículo sobre el estado de las ruinas de Arikamedu, y aquí otro más sobre Muziris, y otro más aquí.
